- ¿Qué hago con la grasa que suelta?
- ¡Ni se te ocurra tirarla! Cuélala en un tarro de cristal. La grasa de pato es oro puro: para freír o simplemente untada en pan con cebolla morada está divina.
- La piel no quedó crujiente.
- Después de la fase de vapor, retira el papel de aluminio, sube la temperatura y riega con su propia grasa. Si tienes función grill, ponla 5 minutos, ¡pero cuidado no la quemes!
Muslos de pato asados al horno
El secreto de un muslo de pato perfecto es el tiempo y la grasa. A esta carne no le gustan las prisas: debe asarse a baja temperatura durante mucho tiempo (similar al confitado) para que los tejidos conectivos se ablanden y la gruesa capa de grasa bajo la piel se funda. El resultado es una carne que se separa del hueso y una piel que cruje como una patata frita. La mejorana y el ajo son los fieles acompañantes del carácter intenso del pato.
Ingredientes
Equipamiento necesario
- Bandeja de horno profunda
- Papel de aluminio
- Aguja para carne o tenedor para comprobar
Instrucciones
Limpia los muslos de posibles cañones de plumas. Haz unos cortes en la piel en forma de rejilla sin dañar la carne.
Frota bien los muslos con sal, pimienta y mejorana por todas partes.
Coloca los muslos en la bandeja con la piel hacia arriba. Añade los dientes de ajo con piel y la manzana alrededor. Vierte el agua por debajo.
Cubre herméticamente con papel de aluminio y hornea a 160 °C durante unas 2 horas.
Retira el papel de aluminio. Sube la temperatura a 200 °C. Riega la carne con la grasa que ha soltado.
Asa durante otros 20-30 minutos hasta que la piel esté roja y crujiente.
Preguntas frecuentes sobre la receta
Ingredientes
- 4 ud. Muslos de pato (cebado)
- 1 cdita. Sal (grano grueso)
- 1 cdita. Pimienta negra molida
- 6 dientes Ajo (con piel)
- 1 cda. Mejorana seca
- 100 ml Agua
- 2 ud. Manzana (cortada en gajos, opcional)